SOMTOTS

El despertar de la primavera, una experiencia para los sentidos

Una vista del volcán Croscat, en la Garrotxa. En primer término, un campo de colza en flor. Imagen de Maria Geli y Pilar Panagumà.

En primavera, disfrutamos de más horas de luz y de mejor tiempo. Y durante esta época, la naturaleza nos ofrece infinidad de olores, texturas, formas y coloresuna experiencia para los sentidos. Algunos ejemplos de ello son el vivo amarillo de los campos de colza en la Garrotxa, el rosa pálido de los cerezos en flor en Terrades o la riqueza de colores de la esperada Girona, Temps de Flors, que llega a principios de mayo. En la Costa Brava y el Pirineo de Girona, hay varios espacios para maravillarnos con el despertar de la primavera. ¿Nos acompañáis?

Parc de les Olors de Celrà

En el jardín visitable del Parc de les Olors de Celrà se respira primavera. En este espacio natural, cultural y educativo, se pueden encontrar hasta 87 especies de plantas aromáticas, medicinales y culinarias de nuestro entorno. Alrededor del jardín, hay un camino terapéutico formado por distintos materiales naturales y con diferentes texturas. Si andáis descalzos por él, disfrutaréis de un masaje podal con beneficios como la estimulación del sistema inmunitario o la reducción del estrés.

El parque es un proyecto de integración sociolaboral de TIRGI, una entidad privada sin ánimo de lucro que trabaja para la integración de personas con discapacidad intelectual, física o enfermedad mental. Mediante la agricultura tradicional ecológica y el cultivo y la conservación de plantas medicinales, aromáticas y culinarias, cubren necesidades sociales de integración y de terapia ocupacional. 

En un día soleado, una vista de los cultivos del parque. En el centro, un grupo de personas, algunas en silla de ruedas, visitan el jardín. Imagen del Parc de les Olors de Celrà – TIRGI.
En un día soleado, una vista de los cultivos del parque. En el centro, un grupo de personas, algunas en silla de ruedas, visitan el jardín. Imagen del Parc de les Olors de Celrà – TIRGI.

El Parc de les Olors de Celrà organiza actividades para escuelas y grupos de adultos. Enseñan a hacer ungüentos antiinflamatorios o pasta de dientes natural, a conectar y a relacionarse con los árboles, o a hacer acuarelas naturales a partir de flores tintóreas, entre otras prácticas. La visita es accesible para personas con movilidad reducida o usuarias de silla de ruedas.

Jardín Botánico Marimurtra

Situado en Blanes y con más de 4000 especies vegetalesMarimurtra se considera uno de los jardines botánicos más interesantes de Europa. Aquí se pueden encontrar variedades vegetales de todo el planeta. En un único espacio, se disfrutan sensaciones y experiencias de alrededor del mundo: la pagoda asiática, la selva tropical, un paisaje árido de cactus al más puro estilo del oeste americano o un jardín mediterráneo.  Destacan también las palmeras, los cipreses y una colección de helechos de las montañas pirenaicas. Y todo ello, con unas vistas espléndidas al mar de la Costa Brava.

Una vista del Templete de Linné, un pequeño templo de inspiración clásica orientado al mar. En primer término, destaca una planta con flores de un color fucsia intenso. Imagen de la Fundación Carl Faust.
Una vista del Templete de Linné, un pequeño templo de inspiración clásica orientado al mar. En primer término, destaca una planta con flores de un color fucsia intenso. Imagen de la Fundación Carl Faust.

El Jardín Botánico Marimurtra dispone de un programa de actividades relacionadas con la conservación sostenible, la biodiversidad, la historia o la arquitectura. Además, comercializa su propia miel de mil flores con el sello de calidad agroalimentaria Girona Excel·lent. El jardín tiene un recorrido adaptado para personas con movilidad reducida y para cochecitos de bebé con una ruta alternativa sin escaleras.

Parque de la Devesa de Girona

El Parque de la Devesa es uno de los pulmones verdes de Girona y uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad. Se trata de una extensión de 40 hectáreas entre los ríos Ter, Onyar y Güell, con paseos sombreados y con más de 2500 plátanos centenarios. El recorrido es prácticamente llano, de tierra compactada, y está adaptado para personas usuarias de silla de ruedas.

En uno de les extremos del parque, están los jardines de la Devesa, que aún hoy conservan el carácter francés de su origen. Contienen distintas especies vegetales autóctonas y exóticas distribuidas en parterres. Es también el hábitat del ánade azulón. Se pueden contemplar varios ejemplares nadando en el canal que rodea los jardines. Sin duda, un buen lugar para pasear, disfrutar del buen tiempo y perderse en la historia.

Jardines de Santa Clotilde

En Lloret de Mar, encima de un acantilado con vistas al mar, se encuentran los Jardines de Santa Clotilde, de aspecto romántico y novecentista. En este caso, la vegetación es mediterránea. Destacan los pinos, los tilos y los cipreses.

Una vista de los Jardines de Santa Clotilde. En el centro, un camino adoquinado circundado por cipreses y parterres desciende suavemente en dirección al mar. En el centro, se levanta una estatua de mármol. Imagen de Lloret Turisme.
Una vista de los Jardines de Santa Clotilde. En el centro, un camino adoquinado circundado por cipreses y parterres desciende suavemente en dirección al mar. En el centro, se levanta una estatua de mármol. Imagen de Lloret Turisme.

Varias escalinatas, fuentes y lagos enmarcan el conjunto, protagonizado también por distintas esculturas de mármol. Las más emblemáticas son dos sirenas de bronce, obra de la escultora Maria Llimona, que se han convertido en un símbolo lloretense. La visita es accesible para personas con movilidad reducida y el espacio dispone de préstamo de silla de ruedas.