SOMTOTS

Museos accesibles e inclusivos en la Costa Brava y el Pirineo Girona

En el Terracotta – Museo de la Bisbal d’Empordà, desde un balcón, una mujer contempla un muro de ladrillo visto donde hay colgadas numerosas letras. Se leen palabras en catalán como “sordesa” (sordera) o “laberint” (laberinto). Imagen de Kris Ubach.

Cada 18 de mayo, desde 1977, se celebra el Día Internacional de los Museos. Se trata de una iniciativa del ICOM, el Consejo Internacional de Museos, un organismo dedicado a la conservación, el mantenimiento y la comunicación del patrimonio presente y futuro. Celebramos el lema de este año: “Museos por la igualdad: diversidad e inclusión”. Aunque las actividades de puertas adentro se han pospuesto hasta otoño debido a la emergencia sanitaria causada por la Covid-19, los museos han conmemorado la cita de forma digital. Se han organizado visitas guiadas virtuales, concursos y actividades de todo tipo para llevar los museos a casa. De hecho, desde el pasado 14 de marzo, cuando se inició el estado de alarma, los museos han demostrado una gran capacidad creativa para hacer frente al confinamiento. Ahora, iniciada la fase 1 del plan de desescalada, ya pueden abrir sus puertas a grupos reducidos.

Mientras avanzamos hacia la llamada “nueva normalidad” con esta desescalada gradual, los museos afrontan el reto de la reapertura con restricciones, aforos limitados y medidas estrictas de higiene y seguridad. Son tiempos difíciles que plantean retos de futuro. Sin embargo, los museos son instituciones con un papel social incuestionable, que nos dicen quiénes somos y de dónde venimos, y que ahora nos pueden ayudar a entender hacia dónde vamos.

Con la voluntad de darles apoyo en este periodo de reapertura, os hemos preparado una ruta por una selección de museos gerundenses. Destacamos las medidas de accesibilidad para que, en cuanto podáis, los visitéis para redescubrir la riqueza patrimonial de nuestro territorio. 

La Farmacia Esteva, la Escuela de Olot y la imaginería religiosa

En primer lugar, visitamos el Museu Municipal de Llívia, en la Cerdanya, uno de los puntos estratégicos del turismo cultural de los Pirineos. La historia de Llívia y la historia de la Farmacia, en concreto de la Farmacia Esteva, una de las más antiguas y con más renombre de Europa, son los ejes de la exposición. Sus materiales nos transportan a las boticas de los siglos XVII, XVIII, XIX y principios del XX. El acceso al museo está adaptado para personas con movilidad reducida. Dispone de ascensor con botones marcados en Braille, y toda la visita está en el mismo nivel.

En Olot, el Museu de la Garrotxa ocupa la tercera planta del histórico edificio del Hospicio. Se puede acceder con ascensor, con cabina accesible y numeración visual, en Braille y en alto relieve. El recorrido por la exposición permanente, que engloba arte y paisaje de los siglos XIX y XX, ocupa una sola planta y cuenta con un sistema de señalización y de pictogramas. El eje central de la colección es la Escuela Paisajista de Olot, una forma de entender y representar el arte impulsada especialmente por los hermanos Joaquim y Marian Vayreda y por Josep Berga i Boix. El museo también acoge una de las colecciones de pintura y escultura catalanas más representativas, así como una magnífica colección de carteles modernistas. En la sala 7, se puede visitar el icónico cuadro La Càrrega (La Carga), del pintor Ramon Casas, que dispone de audiodescripción en catalán,  castellano, inglés y francés. Las actividades que se organizan en el museo cuentan con intérprete en lengua de signos catalana.  Además, están trabajando en una guía de lectura fácil que incluirá los textos de la sala e información ampliada de una selección de obras de la exposición permanente.

En el Museu de la Garrotxa, una mujer contempla el cuadro La Càrrega (La Carga), del pintor Ramon Casas. En el margen derecho de la pintura, que es de grandes dimensiones, un guardia civil a caballo atropella a un manifestante. A la izquierda y al fondo, una multitud huye despavorida. Imagen de Marina Geli y Pilar Planagumà.
En el Museu de la Garrotxa, una mujer contempla el cuadro La Càrrega (La Carga), del pintor Ramon Casas. En el margen derecho de la pintura, que es de grandes dimensiones, un guardia civil a caballo atropella a un manifestante. A la izquierda y al fondo, una multitud huye despavorida. Imagen de Marina Geli y Pilar Planagumà.

En la misma línea trabaja el Museu dels Sants, también en Olot. Es un museo vivo y activo que se articula en torno al histórico taller El Arte Cristiano y que da a conocer la actividad artesana de producción de imaginería religiosa. Una plataforma salvaescaleras en el acceso principal, el ascensor y un espacio libre de obstáculos permiten a las personas en silla de ruedas o con movilidad reducida visitar las cuatro plantas que ocupa el itinerario. A lo largo de la exposición, algunas piezas representativas sobre el proceso de fabricación de los santos son accesibles al tacto. Y el audiovisual de la planta baja está subtitulado en catalán, castellano, inglés y francés, además de disponer de un intérprete en lengua de signos catalana, española y sistema internacional.

Historia natural y arte que se puede tocar

Continuamos el recorrido en el Museu Darder de Banyoles, dedicado a la historia natural. Es uno de los museos más antiguos de las comarcas gerundenses. El edificio está adaptado para personas con movilidad reducida con rampas de acceso. Dispone también de un ascensor para 8 personas que permite acceder a cualquiera de las cinco plantas del museo. La primera planta acoge el Espacio de Interpretación del Lago. El agua es el hilo conductor de este espacio dedicado al lago de Banyoles y a su cuenca lacustre. 

Parada obligada es el Museu d’Art de Girona, ubicado en el antiguo Palacio Episcopal. Sus 13.753 obras catalogadas lo convierten en uno de los fondos más numerosos y ricos de Cataluña. Se puede contemplar el arte gerundense a través de épocas y estilos sucesivos: románico, gótico, Renacimiento, Barroco, realismo, modernismo y novecentismo. También hay salas monográficas dedicadas a la cerámica, al vidrio y al arte propio de la liturgia católica. Respecto a la accesibilidad, destaca un recorrido táctil a lo largo de la exposición permanente, con una selección de objetos de diferentes épocas, estilos y materiales. Además, en una de las salas hay una mesa de experimentación tiflológica sobre la escultura románica en piedra.

En el Museu d’Art de Girona, se expone una viga románica procedente del monasterio benedictino de  Sant Miquel de Cruïlles, decorada con una procesión de clérigos. Un cartel explicativo con información textual y en Braille acompaña a la pieza. Imagen de Rafael Bosch.
En el Museu d’Art de Girona, se expone una viga románica procedente del monasterio benedictino de  Sant Miquel de Cruïlles, decorada con una procesión de clérigos. Un cartel explicativo con información textual y en Braille acompaña a la pieza. Imagen de Rafael Bosch.

Cerámica inclusiva y lectura fácil en la Farinera

En la Costa Brava, visitamos el Terracotta, Museu de la Bisbal d’Empordà, situado en una antigua fábrica de cerámica. El museo, accesible para los visitantes con movilidad reducida, tiene un fondo de más de diez mil piezas entre objetos cerámicos, herramientas y utensilios relacionados con la fabricación ceramista. Además de la exposición permanente, en la página web del museo se pueden descubrir las propuestas que han pasado por las diferentes salas temporales. Destacamos la exposición temporal de la ceramista ciega Natàlia Gual, cuyo nombre artístico es CovaDangles, y la exposición FangTEA’t. Autismo y arcilla, de los usuarios del taller de cerámica de la Fundació Autisme Mas Casadevall, en la que se dice que “el arte y la cultura son inclusivos, cohesionan a la sociedad y la cuestionan, funcionan como ascensor social y, en definitiva, nos definen como personas y como colectivo. (…) Esperamos que la diversidad y las capacidades múltiples sean el hecho perenne”.

Seguimos hasta el Ecomuseu Farinera de Castelló d’Empúries, donde se conserva y se difunde el patrimonio harinero de la villa, una actividad que se desarrolla en esta localidad desde la época medieval. La exposición permanente distribuida en 3 plantas es accesible para personas en silla de ruedas. Además, ha iniciado un plan de accesibilidad con el objetivo de convertirse en un museo más cercano, inclusivo, accesible y social, y está preparando textos con lectura fácil. El primero de ellos trata sobre los molinos de cilindros.

Pictogramas para todos

Acabamos este recorrido en el Museu del Joguet de Figueres, con un fondo de más de 23.000 juguetes. El edificio está libre de barreras arquitectónicas. Con la voluntad de contribuir a facilitar el acceso a todo el mundo a las actividades del museo, utiliza pictogramas para indicar las características de accesibilidad de las actividades. De esta forma, el visitante puede saber si se trata de un taller de manipulación, si es una sesión relajada, si es una sesión adecuada para personas con movilidad reducida, si es accesible para personas con discapacidad psíquica o si lo es para personas con discapacidad visual. Esta iniciativa quiere contribuir a construir el museo como un espacio cultural para todo el mundo.

Plan de accesibilidad en los museos

Precisamente, son diversas las iniciativas que tienen como objetivo incrementar la accesibilidad de los museos. Algunos ejemplos son el programa Apropa Cultura, una red inclusiva que ofrece actividades culturales a precios accesibles para personas en riesgo de exclusión social o con discapacidad, o la aplicación MUSA, una herramienta de diagnóstico para conocer el grado de accesibilidad de los museos desde el punto de vista arquitectónico, comunicativo y de servicios, desarrollada por la Xarxa Territorial de Museus de les comarques de Girona. Que los museos sean accesibles e inclusivos también es uno de los objetivos del Museos 2030. Plan de Museos de Cataluña.